Hornet Article

We are very proud to present here an article which appeared in the 19 Apr 2006 issue of the Fullerton College Hornet. Kristina Iancului was one of the students who came to Orangethorpe Learning Center for homework help when it opened in 1995. She returned as a volunteer tutor while attending Nicolas Junior High and Fullerton High School. In February 2006, after Kristina enrolled in Fullerton College, she consented to become our employee and to be paid for doing what she had always done voluntarily. Con mucho orgullo presentamos aquí un artículo que apareció en la edición del 19 de abril del 2006 del Hornet del Fullerton College. Kristina Iancului fue una de los estudiantes que vinieron al Orangethorpe Learning Center, buscando ayuda con sus tareas, cuando se inició en 1995. Ella regresó en calidad de maestra voluntaria mientras asistía a la Nicolas Junior High y la Fullerton High School. En febrero de 2006, después de inscribirse en el Fullerton College, Kristina aceptó ser nuestra empleada y recibir un salario por hacer lo que siempre hacía antes como voluntaria.

Second Chance Student Succeeds at FC

By Lizzie Donovan
Hornet Staff Writer

At Fullerton College, outstanding and memorable students come and go. They trapse through their time here in a requitted fervor, daring to stand above the tired stain of mediocracy. However, one impressive woman, 19-year-old1 Kristina Iancului, is sure to make her mark for a while. Iancului, who is hearing impaired, started her higher education while still in High School.

At a young age, she has already overcome tremendous obstacles and staked claim to a bright future for herself. Her dream to become a math teacher is already a tangible reality. She is dedicating tremendous amounts of time to shape herself an excitng career.

Iancului's hearing started to fade at the age of 5, and has steadily gotten worse as the years go by. Born to deaf parents, the language in her home is American Sign Language (ASL).

When Iancului started school, she didn't know how to speak English, and had to learn to use her voice. Being born deaf, Iancului was not endowed with the ability that most take for granted.

Children typically learn how to speak by listening to their parents. Obviously, Iancului did not benefit from childhood learning.

It was often hard to communicate with teachers and peers at her schooL Iancului eventually learned to read lips, and adjust to the world around her.

From that point on, she served as a translator between her parents. The techniques she learned from translating in her household has helped her develop strong note taking skills in classes. Her long-term goal is to become a math teacher for other hearing impaired students. A goal not easily achieved.

Estudiante sorda
tiene éxito en el FC

Por Lizzie Donovan
Reportera del Hornet

En el Fullerton College, los estudiantes excepcionales y memorables van y vienen. Pasan su tiempo aquí con entusiasmo, atreviéndose a sobrepasar lo ordinario. Sin embargo, una mujer impresionante, Kristina Iancului, de 19 años de edad,1 seguramente dejará sus huellas aquí. Iancului, que padece de la capacidad auditoria disminuida, comenzó su educación universitaria mientras que aún estaba en la secundaria.

A una edad joven, ella ha superado ya enormes obstáculos y espera un futuro brillante para si misma. Su sueño para ser una profesora de la matemática es casi ya una realidad. Ella está dedicando enormes cantidades de tiempo para lograr una carrera exitosa.

El oído de Iancului comenzó a fallar a la edad de 5 años, y sigue siendo aún peor cada año. Siendo hija de padres sordos, el idioma de su hogar es el lenguaje americano de señales (ASL).

Cuando Iancului entró a la escuela, ella no sabía hablar inglés, y tuvo que aprender a utilizar su voz. Siendo sorda desde que nació, Iancului no fue dotada con la misma capacidad con que la mayoría nace.

Los niños aprenden típicamente cómo hablar escuchando a sus padres. Obviamente, Iancului no pudo aprender así.

A menudo, era difícil comunicarse con los profesores y los compañeros de su escuela. Iancului aprendió eventualmente a leer los labios, y a adaptarse al mundo alrededor de ella.

Desde aquel entonces, ella sirvió como traductora para sus padres. Las técnicas que ella aprendió de traducir en su casa le ayudaron a tomar apuntes en sus clases. Su meta a largo plazo es hacerse profesora de matemática para otros estudiantes con dificultades del oído. Una meta que no se alcanza fácilmente.

Kristina

"My parents always counted on me to translate during my childhood," Iancului said. "There was always a lot of pressure in my family to do well, so sometimes it got difficult."

Iancului is a second generation American whose parents migrated from Romania for the future of their children. Her brother, who has also been hearing impaired since the age of 14, is currently attending the California School for the Deaf in Riverside.2

Iancului devotes a tremendous amount of time helping her family. She picks up teaching skills by helping her little brother with his homework. Although her parents have been in America for 25 years, their reading level is still that of a 6th grade student due to their disability. Iancului helps her parents translate paperwork and write letters.

Iancului's desire to enter community college is admirable. She has been working for the community since the age of 16.3 The strength she acquired from her childhood hardships has helped her succeed.

This May Iancului will be awarded an AA degree in Liberal Arts. After graduating she will transfer to CSUF to complete her bachelors degree in Mathematics.

"My junior and senior year in High School, I saw other people here and looked up to them," Iancului said. "I knew college was for me, and realized the importance of education."

Her dedication to the community is also admirable, as she has 500 hours completed in community service. Here at FC, she has been active in the MESA program, the Service Learning Program and the Center for Careers in education. Outside of school she works at a local church as both a mentor and teacher.

"I have been tutoring at the church since the seventh grade," Iancului said. "I love the kids there, so I work on school days to help children with homework and character development."

Kristina Iancului has proved she will not let her disability crush her dream to teach. With her determination and experience, the future holds a successful spot for this commendable young woman who has weathered so much adversity.

"Mis padres dependieron siempre de mí para traducir durante mi niñez," Iancului dice. "Había siempre mucha presión por parte de mi familia de hacer buen trabajo, y por eso a veces era difícil."

Iancului es una americana de la segunda generación cuyos padres se inmigraron de Rumania para el futuro de sus niños. Su hermano, quien también tiene el oído deteriorado desde la edad de 14 años, está asistiendo actualmente a la Escuela de California para los Sordos en Riverside.2

Iancului dedica una enorme cantidad de tiempo a ayudar a su familia. Ella adquiere habilidades de enseñanza ayudando a su hermanito con sus tareas. Aunque sus padres han estado en los Estados Unidos por 25 años, su nivel de lectura sigue siendo el de un estudiante del 6o. grado debido a su inhabilidad. Iancului ayuda a sus padres a traducir documentos y a escribir cartas.

El deseo de Iancului de entrar en el Fullerton College es admirable. Ella ha estado trabajando para la comunidad desde la edad de 16 años.3 La fuerza que ella adquirió por sus dificultades desde la niñez le ha ayudado a tener éxito.

En mayo, Iancului recibirá un diploma de AA en artes liberales. Después de graduarse, ella transferirá a CSUF para completar su licenciatura en matemática.

"Mis dos últimos años en la secundaria, vi a los universitarios aquí y los admiraba mucho," Iancului dijo. "Sabía que la universidad era para mí, y me di cuenta de la importancia de la educación."

Su dedicación a la comunidad es también admirable, pues ella ha prestado 500 horas de servicio comunitario. Aquí en el FC, ella ha sido activa en el programa MESA, el Programa de Servicio y Aprendizaje y en el centro para las carreras en la educación. Afuera de la escuela, ella trabaja en una iglesia local como mentor y profesora.

"He servido de maestra voluntaria en la iglesia desde el séptimo grado," Iancului dijo. "Amo a los niños allá, y por eso trabajo después de la escuela para ayudarles con las tareas y con el desarrollo del carácter."

Kristina Iancului ha probado que ella no dejará que su inhabilidad derrote su sueño de ser maestra. Con su determinación y experiencia, el futuro promete ser muy exitoso para esta mujer joven admirable que ha resistido tanto la adversidad.

1Kristina is 18 years old.
2Her brother was deaf from birth. He entered California School for the Deaf at age 14.
3Kristina started doing volunteer service with the Girl Scouts while still in grade school.
1Kristina tiene 18 años.
2Su hermano era sordo desde que nació. Él entró en la Escuela de California para los Sordos a la edad de 14 años.
3Kristina comenzó a hacer servicios voluntarios con las Girl Scouts mientras que estaba en la escuela primaria.

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